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Formatos libres y abiertos mas alla del fanatismo

En el marco del Super Happy Dev House Hermosillo, mi colega y amigo ebobby dio una plática titulada “Why Microsoft is not so evil“, tratando algunos temas sobre economía y la percepción de la gente hacia algunas prácticas comunes dentro y fuera de la industria. Muy interesante la plática por cierto, llena de trivia y datos históricos.

Claro que el tema tocó una fibra sensible. Desgraciadamente no pude alzar la voz (literalmente, estaba afónico) en su momento. Es por eso que decidí responder por este medio al punto que más llamó mi atención: el uso de formatos cerrados como arma de mercado.

La idea es más o menos así: soy el creador de un programa que sirve para producir contenido, ya sea imágenes, documentos, música, etc. Como cualquier persona, quiero ganarme la vida con mi trabajo, y por lo tanto uno de mis objetivos es maximizar las ventas de mi producto. Obviamente entre más usuarios mejor, y por lo mismo no quiero que se vayan con la competencia, es por esto que el formato en el que produzco el contenido es un secreto. De esa manera prevengo la creación de productos que puedan competir con el mio.

Pero la idea anterior tiene dos fallas. Primero, los usuarios no van a migrar a otro sistema compatible por el formato (abierto o cerrado) sino por la funcionalidad del sistema. El sistema que cuente con más funcionalidad, sea más fácil de usar, más bonito, sea el que está de moda, este disponible en más plataformas o tenga un costo más accesible, es el que va a tener más usuarios. Fuera de los llamados “usuarios expertos” o de intereses especiales, el hecho de que un sistema use un formato abierto o cerrado por sí solo no va a ser un factor determinante. Segundo, un formato cerrado no protege de la creación de programas compatibles (la compatibilidad de OpenOffice.org con el formato .doc es un ejemplo. Otro es el Gimp y su compatibilidad con el formato cerrado de Photoshop)

En la plática, se dio el ejemplo de excel que en su primera versión ofreció compatibilidad con el estándar de facto de la época: Lotus 1-2-3, siendo esta la razón principal por la que los usuarios migraron hacia excel. Mientras que la compatibilidad con Lotus fue un factor importante, no fue determinante. Antes de excel ya existían otros competidores compatibles con Lotus, pero fue una combinación de factores: la tardanza de Lotus en traer su plataforma hacia Windows y la compatibilidad con su formato lo que permitió que excel tomara la delantera. En la actualidad, tanto el formato binario como el basado en XML de excel son formatos abiertos completamente documentados.

Los formatos abiertos nos benefician a todos. El beneficio a los usuarios finales es obvio, pero el beneficio a las empresas no lo es tanto. ¿Por qué yo como empresa basaría mi producto en un formato cerrado? Porque expando mi base de usuarios, y entre más usuarios mejor. Al usar formatos abiertos, me aseguro de ser una opción viable para todos los grupos de usuarios posibles: los que se preocupan por el formato y a los que no les importa, organizaciones de gobierno, universidades y amas de casa, los que usan Linux y los que los corrigen diciendo “es GNU/Linux”, los que usan software de la manzana, de la ventana y del demonio.

En estos tiempos de software social y de Web 2.0, compartir datos es el centro de la interacción entre usuarios virtuales. Compartir datos es un acto social, y los efectos de este acto no se reducen al usuario original, sino también a todos los usuarios que compartirán estos mismos datos. Los formatos abiertos son, por definición, formatos de intercambio: aseguran la posibilidad de intercambio, la interoperabilidad y la longevidad de los datos. Un formato cerrado no es una estrategia de mercado.

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